La vuelta

Después de un verano en que portátiles, tabletas y teléfonos, han pasado por las «expertas» manos de nietos, primos, sobrinos o cuñados, llega la hora de rehacer, reorganizar o revivir dichos equipos. El mes de septiembre es una de las épocas en que los profesionales tienen más trabajo, junto con enero, a nivel de equipos domésticos. 

Esto nos lleva a comentar lo «peligroso» que es, cada vez más, el «compartir» nuestros dispositivos con los familiares, más jóvenes sobretodo. Hoy en día nuestros teléfonos inteligentes (smartphones), por ejemplo, son verdaderos ordenadores con información sensible e importante. El dejar en ciertas manos dichos dispositivos es un riesgo muy grande que deberíamos evitar. Aun así, y como práctica habitual, deberíamos tener copia de los datos o un sistema de sincronización automática. Esto es extensible a los demás dispositivos personales como el iPad o el portátil, por ejemplo.

El caso de los teléfonos, además, tiene un riesgo añadido por tener una capacidad de comunicación más automática. Por ejemplo el envío de una fotografía realizada por la cámara integrada a una serie de redes sociales y mensajería instantánea, como el Whatsapp, es realmente fácil. Esa facilidad de utilización junto con la poca responsabilidad o conocimiento de los menores (recordemos que no es que sepan más si no que no tienen la carga responsable que tenemos los adultos, es decir, no les importa si se puede estropear o no), hace que se puedan dar situaciones problemáticas.

Así pues, utilizar sistemas de prevención primero, como contraseña de acceso, o configuraciones más seguras, y, como antes comentaba, sistemas de copia de seguridad y sincronización después, son las medidas que debemos tomar, para tener nuestra información segura, y no solo por nuestros nietos, sobrinos y demás «expertos».
En otro momento hablaremos de la relación tecnológica entre padres e hijos.

 

Carlos Gómez Cacho


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